Lo que sigue, diría que es más una oda a mí misma, al mejor estilo “discurso post premio”, que un texto interesante de leer, no digas que no te avisé. Si vas sólo a lo profesional, está todo en “CV /FORMACIÓN”, y si tenés tiempo, quedate que te cuento.

Nadie me lo preguntó, pero acá va.

Me extendí bastante en éste punto, porque no quería citar viejos lugares donde trabajé o poner foto del título a secas. Para lograr experiencia, claramente, hay un recorrido y un contexto para que todo suceda.

Intenté resumir, no me salió. Pero lo llené de fotos para hacerlo más llevadero.

Nací en 1981, en La Plata, hermosa ciudad donde vivían en ese momento mis papás, que al poco tiempo se mudaron a Santa Rosa, La Pampa, si es posible, aún más lindo lugar. Pampeana con ADN pincha. Allí pasé una muy feliz infancia y adolescencia. Llena de amor y rodeada de referentes a alcanzar. Empiezo por mis abuelas, Chichita y Meneca, generosas, divertidas, docentes de alma, me enseñaron de todo. Intentar ser independiente y confiar en mí misma, entre muchas otras, que incluyen recetas, libros y más.

Sigo con Mamá. No se puede abarcar tanto en un párrafo, así que sintetizo en una gran actitud. Para ella, cada decisión que hice o deshice en ésta vida fue acertadísima, y si no era lo que realmente pensaba, lejos estaba de querer borrarme la ilusión. Sin dudas, no hubiera logrado “profesión y familia” sin mamá al lado, para apuntalar y apoyar. Un andamiaje permanente, la mejor, junto a mi viejo con quién sigo el cuento.

Mi papá me enseñó entre muchas cosas, el amor por su profesión, es un apasionado de la arquitectura, siempre capacitándose en nuevas tecnologías, materiales, tendencias, etc. de los etc.  Sumó también, entre sus múltiples tareas, la de ser docente. Supo transmitirnos sentido de pertenencia, en casa somos pinchas de cuna y corazón. Priorizó su familia, y nos alentó siempre a buscar nuestro lugar, donde ello fuera. En mi caso, un poco lejos.  

Papá heredó de mi abuelo, ese amor al hormigón. Y bueno, acá sí que no me extiendo, porque necesito alquilar el sitio de al lado para contar las mil y una que tengo. Desde veranos enteros en su casa, pasando por acompañarme a sacar el registro de conducir (se rió en el asiento de atrás todo lo que duró la evaluación práctica) y unas cuantas idas a la cancha, algo no tan simple, siendo que nos separan 700 km. del estadio. Uno de mis grandes héroes en éste lío.

Estadio Único La Plata, cuartos de final Copa Libertadores 2009

Entiendo que tengo mucha suerte, pero puedo presumir de haber compartido mucho con mis abuelos, con los cuatro. Y si eso no suma, entonces qué.

Somos 5 hermanos, cito en orden: Fede, yo, Tomasina, Pía y Berni. Así que tengo claro lo que es compartir, en el sentido más amplio de la palabra. Compartir espacios, ropa, meriendas, caminatas, viajes, salidas, peleas, dptos. estudiando, gastos, cancha y todo eso de vivir en familia. También sé de cuidar, bancar, callar y mucho de reír, de reír hasta que duela la panza. No hay complicidad más grande. Abogado, Profesora EF, Arquitecta y Odontóloga (en carrera) cada uno buscó lo suyo. Nos reunimos cada vez que podemos ¡excusas sobran!.

Agrego a éste “contexto” en el que crecí, a mis tías, docentes y estudiosas, con magistrados, diplomaturas y miles de congresos y viajes encima, fueron ejemplo, de que uno puede y debe capacitarse siempre un poco más. Con otra tía, aprendí el valor de reinventarse y seguir.

Y con tantos tíos, también hay primos ¡y muchos!. Somos 23 de un lado y 8 del otro. No nos vemos más que en casamientos o velorios (no me juzgues, es posta), pero hay lindas anécdotas de cuando éramos chicos, con varios nos seguimos en las redes, a la distancia. Con otros la relación siguió firme y nos encuentra más codo a codo.

Párrafo aparte a mis incondicionales amigas, las de siempre, con las que sólo hablamos y de vez en vez, vía grupo de wp. Con 25 años de amistad, tenemos muchos días memorables. Compartimos escuela, club, una muy divertida secundaria y ni hablar que fueron parte de mis añorados años universitarios. Algún que otro viaje, veranos de pileta, mucha ida y vuelta por Av. San Martín. Previa, Bar, Boliche y así, todo muy normal. Hoy vivimos todas en ciudades distintas. Así nos fue llevando a cada una elegir su rumbo. Nos visitamos todo lo que podemos, se nos hace larga la distancia, pero al menos tenemos esa reunión al año. Buenas, hermosas, profesionales, emprendedoras, mega talentosas cada cuál en lo suyo. Y cuánto se disfruta ese encuentro anual. Yani, Luli, Lis, Moni, Pes y Juli (y sí, reíte Tana Ferro).

Habiendo repasado el contexto histórico y geográfico, continúo en modo “línea de tiempo” con agregados lógicos.

En el año 2000 volví a La Plata, a estudiar Diseño en Comunicación Visual, en la UNLP.

Vivir a los 18 lejos de casa es una montaña rusa de extrañar y salir de ronda y extrañar, pero conocer gente nueva y seguir extrañando pero quedarte. Podio para la época universitaria, la exploté. Hice nuevos amigos, algunos ya conocía de Santa Rosa y otros me hicieron conocer nuevas ciudades en el mapa.

Bueno, así de obvia soy, me enamoré del amigo nuevo de mi hermano y acá estamos, 20 años después, en una ciudad nueva que se convirtió en nuestro lugar. De amigo a novio, todo lo importante en común y lo que no, sumaba al picante de alguna discusión. Miles de “juntadas” con el resto de la banda y los hermanos que caían a estudiar y agrandaban el grupo. Fuimos a cuanto recital de La Renga o el Indio hubo y otros también. Él, mucho más aplicado, se recibió de Contador y volvió a su ciudad casi 3 años antes de que yo, siquiera, arrimara al título. Seguimos así, a la distancia. Firmes, decididos y con mucho amor.

Volviendo a La Plata, no te conté que allí tenía de local a Tía Susy, tía abuela. Era el bálsamo a la vida de estudiante, tomábamos el té en La París y cenábamos, muy rico, todos los sábados en su casa. Amor incondicional, suma perfecta de tía + abuela. Y bueno, años antes, cada vez que nos visitaba en Santa Rosa era una fiesta, y una linda locura llevarla a la terminal cuando terminaba su estadía, no menos de 15 personas despidiendo a la gran Tía Susy, todo amor.

Fueron 8 años memorables, del que me llevo amigos para siempre, trasnoches de entrega y de copas. Y también me llevo, eso que fui a buscar, dos títulos universitarios: el de Diseñadora y el de Docente, si prestaste algo de atención al relato, era casi un mandato familiar, o mejor dicho, una tradición a seguir.

En 2008 recién casados, nos instalamos en Lincoln, Buenos Aires. Todo nuevo para mí, aunque conocía el paño de muchas visitas en épocas de carnaval y fines de semana largos. 

Seguimos y seguiremos de recital en recital, pero con nuevas metas a cumplir. La primera y más importante, formar una familia, pero eso vino más tarde.

En 2008 entonces, empecé con un trabajo de diseño independiente, PROTENIS Lincoln, lo que luego me abrió las puertas de Vaz Publicidad, agencia de diseño. Allí conocí gente nueva y muy talentosa. Ese mismo año también me inicié en la docencia, como profesora de plástica en escuela primaria y secundaria. Experiencia difícil y gratificante cómo pocas.

El 2010 lo empecé con ganas de mover un poco las fichas, dejé mi trabajo en la agencia y volví a intentar ser “independiente”. Duplicando esfuerzos casa adentro, inicié junto a un amigo un proyecto editorial. Una Revista mensual, con temas de la actualidad linqueña. Se llamaba 6070, duró intensos y escasos 7 meses, pero algo estaba claro, mi camino seguía “freelance”.

En 2011, y tras mucha búsqueda, nació Guillermina. Era un claro momento para la pausa laboral, pero mi mamá, convertida en abuela nueva, estuvo ahí para ayudarme a seguir con todo, dato de color, vive a 400 km, así que mis viejos viajaban bastante. Por suerte, de local, están los papás de Hernán, también abuelos nuevos, que supieron acompañarnos en esos primeros pasos paternos y hoy caen a salvarnos siempre que llamamos.

Guillermina vino a confirmar mi gran vocación, fue un flechazo instantáneo. Amo ser mamá.  Con todo, lo lindo y lo que nadie te cuenta: trasnoches de llanto, culpa por todo, trabajo, salidas, falta de paciencia o hacerles otra vez fideos con queso. Pero juro que lo dejo todo, nos repartimos como podemos y dormimos casi nada.

Entre 2011 y 2012 hubo otro proyecto editorial, Revista Pocket, era de carácter más comercial, pero tenía un poco de todo, también en sociedad.

El 2013 empezó accidentado, estoy siendo literal. Tres vuelcos en RN5. Fue llegando a mi añorada Santa Rosa, donde nos quedamos más de lo planeado, pero todos sanos y enteros, que es lo que importa. Yo estaba embarazada de 6 meses y ese abril nació Tomás, el bebé y ahora nene, más bueno y manso conocido y por conocer. Grandes amigos de Lincoln, de siempre, de Hernán y míos también, fueron a casa de mis viejos, para estar con nosotros y acompañar. Son esos grandes gestos que quedan en la piel (TNR). Fue un susto muy grande, que atravesamos con el empuje de familia y amigos, y varios profesionales de la medicina, claramente. 

El año entero fue de locos, malas y buenas todos los meses algo nuevo. Enero accidente en ruta. Febrero casamiento de mi hermano. Marzo muere abuelo Víctor, el último en partir.

Abril nace Tomás, otro flechazo de amor. Fue segundo y en éstos casos la experiencia sí que vale. Nos encontró con menos miedos y como leí más de una vez «el amor se multiplica». ¡Llegó el varón! y es único ver a tus hijos formar esa relación única de hermanos.

Pero seguíamos de sube y baja. Noviembre, Guillermina 3 días internada en terapia pediátrica de Junín, por PTI. Al borde del bobazo siempre. Cerramos diciembre con recital de La Renga y nos propusimos empezar el 2014, renovando energías.

Me decidí empezar terapia y muy sabia mi psicóloga me incitó, entre otros cambios muy buenos, a hacer amigas locales. Yo había contestado que ya tenía, claro, las que veo una vez al año. En fin, obediente como pocas, hoy tengo grandes y adoradas amigas en Lincoln. Nos vemos casi semanalmente, ¡lo cual es un montón!. Y gracias a ellas relajo el cerebro, hablo de todo, escucho otras voces y otras historias. Ni hablar que son súper talentosas y brillantes en sus distintas profesiones. Jime y Ro están siempre y bancan todo, literal. ¡Pero son más! las de la peña semanal, las de la peña anual, las que conocí por amigos de Hernán y se volvieron amigas mías. Es un camino de ida y si es que me cabe, recomiendo fuertemente abrir la cabeza y el corazón a nuevas amistades.

Con Ro, también comparto espacios de trabajo. Generosa como es, me incluyó en varios de sus proyectos y me abrió las puertas para todo lo que es vinilos decorativos y cuadros XL. Algo que venía haciendo, pero más que nada en el ámbito comercial. Y muchas casas quedaron felices con sus ventanas o paños fijos con deco personalizado en vinilo calado. Y muchas ideas más que, entre las dos, fuimos concretando.

En la home “recomendados” arrobo toda la gente talentosa que nombré.

Entre tanta cosa, mantenía como trabajo estable la docencia, pero siempre activa con encargues de diseño. Algunos más grandes que otros, fui diversificando y ampliando cuanto podía mi profesión. Creo que por eso, hoy puedo ofrecer un poco de todo, no es de kamikaze, es que fueron llegando propuestas de vinilos y lonas, folletos, marcas, menús, eventos y así pude abrir el abanico.

2015 fue año de mudanza, nuestro sueño (pesadilla) de la casa propia estaba totalmente encaminado. Entre créditos y deudas de todos los colores, nos instalamos en nuestra actual y hermosa casa nueva. La cual iremos terminando según nos sea posible. Como hija, hermana y cuñada de arquitectos, sé que siempre hay más por hacer. Nuestra casa se convirtió en sede de reuniones familiares y de amigos, la disfrutamos metro a metro.

Igual ese año tuvo algo mucho mejor y es que ¡debuté como tía!. Quien haya llegado hasta acá en la lectura y tenga sobrinos, puede entender de lo que estoy hablando, el oro y el moro por ellas. ¡Y los que vendrán!

En 2016 llega, apurada, Margarita. Prematura de 7 meses, nos hizo conocer el mundo de Neonatología. Por suerte, fue casi un rato. No me dejaron quedar internada con ella y fue muy duro salir de la clínica sin bebé en brazos. Pero a la semana ya estábamos todos en casa, mi mamá incluida, obviamente. Magui es tercera y aprovechó todo para formar un carácter muy fuerte y divertido a la vez, te ponés más permisivo y se nota. Ocurrencias y planteos geniales, nos tiene a todos a su ritmo, esa es la verdad verdadera.

Me fuí acomodando a mi profesión como pude, como supe, bien o mal. Acá sigo, con ganas de crecer, encantada desde hace años con el mundo digital, pero no fue hasta que lo empecé a estudiar que quise ofrecerlo y pertenecer.

También sigo firme y fiel a mi carrera docente.

El año 2020 y su cuarentena desde marzo, me hicieron creer que iba a tener tiempo. Eso nunca sucedió. Pero igual me las rebusqué y con colaboraciones varias, logré capacitarme más en lo mío. Hice cuanto vi sobre redes y marketing digital. Sigo en eso, es inagotable lo que tiene para dar y me tiene fascinada.

Le puse nombre a mi estudio: “Diseño tus ideas” y con la colaboración de un gran colega y amigo, ahora me encuentro online.

Te avisé que era largo.

Pero me gusta ser agradecida.

Todo tiene su diseño y eso me conmueve, siempre.

Sofi E